• El ensayo espeso

    Laura Sofía Rivero escribió una reseña crítica de Dos puntos: para la Revista de la Universidad de México:

    Leer, muchas veces, es retomar una conversación. Hay libros cuya lectura se siente muy parecido a esas charlas que se entablan con los verdaderos amigos, esos con quienes los saludos vienen sobrando. Algo así experimenté al acercarme al nuevo libro de José Israel Carranza. A quince años, casi dieciséis, de la publicación de Las encías de la azafata, la lectura de Dos puntos: es una buena respuesta al ¿y dónde nos quedamos?, que reaviva una plática tras una pausa. ​

    En estos nuevos textos: aparecen temas que son familiares a la obra del ensayista tapatío: el polémico gozo de fumar cigarros, las antipatías provenientes de los años escolares, el calculado deseo de preservar algunos sitios distintivos de Guadalajara ante sus infinitos cambios, la presencia tutelar de Arreola. Se trasluce también —a veces muy en el fondo y otras tantas con absoluta transparencia— un deseo de escribir no únicamente para registrar la memoria, sino para aquilatar, moldear, e inclusive reinventar el paso del tiempo…

    Para seguir leyendo, por acá, por favor.


  • Dos puntos:

    Dos puntos:

    En diciembre de 2025 apareció este libro, publicado por Libros UNAM. La cuarta de forros dice:

    Colección miscelánea de piezas cuyos asuntos están decididos por determinados intereses literarios y memoriosos del autor, este libro quiere ser una apuesta por la escritura ensayística como forma de comprensión mejor de la realidad, empezando por aquella en la que se halla circunscrita una posibilidad de identidad. Se compone de tres partes: la primera, “Recordar es engañarse:”, está dedicada a la confrontación con el lenguaje como expansión de los propios límites y como contención del olvido; la tercera, “Qué no es apariencia:”, comprende un conjunto de ensayos tramados en torno a la perplejidad de ser quien se supone que uno es. Y la segunda, “Sustancia activa:”, reúne las postales que quieren fijar y preservar de la destrucción una serie de lugares de Guadalajara especialmente caros para el autor.

    José Israel Carranza adopta aquí una actitud escéptica, a menudo irónica y renuente a ningún compromiso que no sea el que sostiene con su propio juicio, sus propias dudas y su convicción de que en el cultivo de la prosa hay una cierta vía de salvación. Esa actitud es, probablemente, la que mejor conviene al ensayo, género cuya libertad proverbial se ejerce mejor cuando la perplejidad, la curiosidad y la imaginación se alían como una forma intensificada de la atención.

    Para adquirirlo, por acá, a la librería en línea de Libros UNAM.